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No sé qué hacer para que mi propósito aparezca

«¿Dónde se ha metido mi propósito?». Esta es una de las preguntas que más oigo últimamente. Tengo que ensayar mi cara, palabras y voz para no sonar cruel ante esa carita de gato de Shreck que demanda respuestas. Y es que no, tu Propósito no va a aparecerse royo ángel de la guarda rodeado de un halo de luz para iluminarte un día cualquiera, mientras haces la colada. El propósito es algo que debes trabajar tu misma y definir, pero que ya vive contigo.

“Sí, claro, si viviese conmigo tendría claro qué es, ¿no?” ¡Mec! Error listilla.

Te lo voy a demostrar


¿Cuántas veces te han dicho que eras buena en algo y te has quedado mirando a esa persona con cara de “sí, claro…”? ¿Hay cosas que hacías genial de pequeña y que has trasladado al mismo trastero que tus juguetes de entonces? ¿Cuántas habilidades naturales tienes a las que no das importancia porque “eso no es para tanto, cualquiera puede hacerlo”?

Apuesto a que a más de una de las preguntas anteriores has contestado con “unas cuantas”. ¡No te escondas!

Entonces, si no pareces tener muy claro cuáles son tus talentos (que ya viven contigo…), ¿cómo vas a saber cuál es tu propósito? O mejor dicho, ¿cómo vas a verlo?

Muchas veces pensamos que el propósito es una vocación, un trabajo único y para toda la vida que debemos saber elegir bien y rápido porque si no seremos infelices. Y madre mía, con esa presión, ¿cómo vamos a elegir algo?

El propósito no es un trabajo. Es resultado de tu por qué y tu para qué. Es lo que te motiva cada día, tu razón para hacer lo que haces. Si no vives alineada con tu propósito, algo te chirría. Pero ese propósito puede materializarse de muchas formas. No hay un trabajo único para él. No hay un único camino.

Te pondré un ejemplo, el mío: Mi propósito es que las mujeres confíen en sí mismas y en sus habilidades y así lograr que tengan la confianza suficiente para vivir la vida que merecen. ¿De cuántos modos diferentes puedo hacer eso? Podría ser psicóloga, coach, maestra, voluntaria, periodista, asistente social, escritora, abogada…También trabajar con niñas, adolescentes, adultas, personas mayores…Podría ayudarlas de muchas formas diferentes, ¿lo ves? Y siempre que no pierda el foco en qué es lo que me mueve a hacerlo, me sentiré bien.

Por qué


Para encontrar tu propósito tienes que indagar en el por qué. Esto implica irte al pasado, a todo lo que ha resultado o resulta representativo en tu vida. Algunas preguntas que puedes hacerte:

  • ¿Qué episodios de tu vida te han marcado? ¿por qué? ¿qué supusieron para ti? ¿y para los demás?
  • ¿Cuáles han sido los logros o éxitos que más recuerdas? ¿Por qué tuvieron ese impacto en ti? ¿Cómo te sentiste
  • ¿Qué se te da bien? ¿En qué cosas suelen alabarte los demás?
  • ¿Qué te encanta hacer? ¿Con qué disfrutas muchísimo? ¿por qué? ¿cómo te hace sentir?
  • ¿Con qué disfrutabas de pequeña? ¿por qué?

Para qué


También tienes que trabajar en el para qué. Esto implica irte al futuro, a como quieres verte a ti y al mundo que te rodea. Algunas preguntas que puedes hacerte:

  • ¿Qué crees que sería importante mejorar en el mundo? ¿Hay alguna causa con la que te identifiques más? ¿Por qué
  • ¿Qué te gustaría lograr en tu vida para ti? ¿Cómo te gustaría verte en unos años?
  • ¿Qué te gustaría lograr en tu vida para los demás? ¿Qué te gustaría aportarles?

¿Te habías hecho alguna vez estas preguntas e indagado en ellas? Tu propósito está ahí, esperando ser visto. Requiere de mucho trabajo de autoconocimiento. No puedes saber a qué dedicarte fuera sin mirar primero hacia adentro. Y una vez veas claro tu propósito, el cómo materializarlo vendrá más rodado. No habrá una solución única, ¡qué alivio!

Tu propósito empieza y acaba en ti. ¿Vamos a por ello?