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Estás acojonada. Lo sé.

Llevas toda la vida rondando trabajos que tienen poco o nada que ver contigo y te gustaría hacer algo diferente, algo que te motivase, algo en lo que ser más tú…pero de repente aparece el miedo al cambio. Llega tu Pepito Grillo* y das marcha atrás como los cangrejos.

Que hay que tener estabilidad. Que hay que elegir algo con salida. Que hay que trabajar duro. Que hay que ganar dinero. Que no hay que llenarse la cabeza de pájaros. Que hay que ir a lo seguro…

Son infinitas las frases que te han ido diciendo desde que eras pequeña y que tú, muy obediente, te has anotado en tu querida cabeza y te repites cada vez que tu parte creativa, tu YO real, intenta salirse del tiesto.

Nuestros padres, en un intento por lograrnos un futuro mejor que el suyo, nos han ido enseñando pautas que han engordado a ese Pepito Grillo. Los profesores, la televisión, el entorno…lo han ido haciendo fuerte hasta convertirlo en luchador de sumo. Y claro, a ver quién tumba a esa mole.

Por el contrario, a tu YO no le has dado de comer mucho estos años que digamos, y cuando le da por salir para reclamar su espacio ve aparecer a ese gigante y se vuelve a su rinconcito bastante frustrada.

El problema está en que, por mucho que no la alimentes, ella está ahí, y cada vez se va a ir impacientando más, y gruñendo, y armando pataletas porque quiere salir y nadie la escucha. Y eso lo vas a notar. ¡Ay si lo vas a notar! Ansiedad, tristeza, notar que algo falla y no saber el qué, no terminar de sentirte bien en ningún sitio, mal humor, mal cuerpo…de todo. Y un día ¡Crash! Te rompes.

Pero…¿y si cambiamos la historia? ¿Y si cogemos a tu YO y la alimentamos bien, le enseñamos artes marciales, le ponemos una armadura a la última moda y la animamos cual grupis a que se enfrente al luchador? Así cambia la cosa, ¿verdad?

Ya. Ahora te estarás preguntando ¿y eso cómo se hace? Porque en tu mente visualizas todo lo que te cuento como una película de dibujos animados, pero la realidad…la realidad cuesta. ¿Y si te dijese que es fácil darte todo eso?

Alimentarte


Alimentarte bien es hablarte bien. Decirte lo que vales. Pensar en positivo. Y al principio no te lo creerás mucho pero si lo potencias, empezarás a hacerlo y crearás otra actitud. Levántate por las mañanas diciéndote lo valiosa que eres. Quiérete.

Fortalecerte


Tus artes marciales, tu fuerza, vienen de aprender. Busca información sobre aquello que sueñas, indaga en lo que eres, en tus valores, en lo que quieres para ti. Si no sabes algo, pregúntalo. Sigue a quien sea experto. Lee. Esto te permitirá avanzar en el camino correcto. Crecer.

Armarte


Tu armadura es tu seguridad. Trabaja en tu autoestima y en la percepción que tienes de ti misma. Si te sientes bien, si crees en ti, no va a importar lo que te digan porque te darás prioridad sobre ello y seguirás adelante. Pero ¡ojo! La armadura ha de ser nueva y reluciente. Y es que no se trata de ser dura y que nada te traspase, sino de ser Resiliente.

Animarte


Conseguir grupis es rodearte de gente que sume. Y esto significa que puede que no te entiendan pero sí te apoyan y te acompañan. Es también acercarte a personas que estén pasando o hayan pasado por ese cambio y que te animen en el proceso. Porque eso te dará fuerza.

Ahora te toca a ti


Sencillo, ¿no te lo parece? No me malinterpretes. Las claves en sí mismas son sencillas, pero toman tiempo. Nadie aprende artes marciales ni se fabrica una armadura de las buenas en 2 días, ¿no? Pero hay algo clave, vital, esencial. Tienes que ponerte en marcha.

No sigas posponiéndote, no sigas resignándote a algo que no te hace feliz. No va a venir un ente mágico a transformarlo todo y darte superpoderes.

Tú eres tu magia. Tú eres tu poder. Elígete.

*Pepito grillo: Nombre en español (España) del grillo que acompaña a Pinocho en el cuento de Carlo Collodi y que hace las veces de conciencia.